La
música está presente en el día a día de todos y cada uno de nosotros, sin
embargo, antes de hablar de la música desde un punto de vista estético,
filosófico, como ciencia, arte y constructor de la sociedad; vale la pena
realizar una primera aproximación a partir de su significado general. Hablamos
que la música es un arte, de que es bella y que transmite sentimientos a través
de los sonidos y melodías. Sin embargo, ¿el canto de los pájaros es música? E
incluso ¿es el palmoteo que hace un niño cuando escucha una canción, música?
En
general la música se define como un tipo de arte que se relaciona con la combinación
de sonidos de forma artística, realizada por seres humanos. En la música al
igual que los otros tipos de arte, se considera fundamental que el ejecutor y
creador de la misma sea un ser humano, lo cual descarta muchos sonidos que
podrían ser considerados “bellos”, sin embargo, no entra del contexto del
“arte”. Algunas de las características de la música, están identificadas por la
escritura, las claves, las notas, la afinación, los intervalos, las
alteraciones, la armonía, etc.
Los
sonidos; es el resultado de la vibración de un cuerpo y es el primer elemento
general de la música. Se transmite por medio de ondas que son captadas por el
oído humano y después por el cerebro, generando percepciones que permiten al
oyente orientarse en el espacio, reconocer fuentes sonoras, comunicar y
finalmente disfrutar de la música. Hay distintos instrumentos musicales,
clasificados según los sonidos que generan.
La
clasificación mas común que se realiza sobre los instrumentos musicales es así:
De cuerda: frotada, como el violín; pulsada como el cuatro; y percutida como el
piano. De viento: Metal, como la trompeta; madera, como el clarinete; y de
acción mecánica como el acordeón y la armónica. De percusión: encontramos los
afinados como la marimba, y no afinados como el tambor.
De
igual modo, se pueden clasificar por su fuente sonora; están los idiófonos que
producen el sonido por el propio material como las castañuelas, o la voz
humana. Aerófonos: su sonido es producido por el aire, como la flauta.
Membranófonos: una membrana templada, como el tambor. Cordófonos: Una o varias
cuerdas producen el sonido al ser tensadas entre dos puntos fijos, como el
arpa. Electrófonos: son los electromecánicos o radioeléctricos, como el
sintetizador.
El
ritmo; para poder comprender qué es el ritmo, debemos entender el pulso. El
pulso es una forma de organizar los sonidos de una pieza musical a partir de
una métrica particular que da sentido a las frases de las obras, es decir, nos
permite realizar la medición del tiempo y dividirlo en fragmentos idénticos. El
ritmo, es una fuerza dinámica que le da sentido a la música a través de la
repetición de estructuras básicas, el ritmo de una pieza musical tiene una
amplia relación con el valor estético de la misma. Está sumamente ligado a las
emociones; esa combinación de sonidos en el tiempo suele crearse con el
objetivo de transmitir diferentes estados de ánimo, y del mismo modo puede
transformar las emociones del oyente.
La
melodía, al igual que el ritmo, se compone de una sucesión de sonidos, sin
embargo, el valor fundamental de esta última no se refiere a la manera en la
cual se organizan en el tiempo, sino en la altura de los mismos. Se habla
entonces de notas con una duración particular, pero caracterizadas por poseer
un timbre que las caracteriza y, además, esencialmente, una altura. La armonía,
está relacionada de una manera más amplia a la estética que las anteriores. La
armonía siempre estará relacionada con la belleza de una obra musical.
Se
define como armonía, a la organización de sonidos, ya no de forma sucesiva como
se hace en el ritmo y la melodía, sino de forma simultánea, y su relación con
los sonidos más próximos. Una obra musical difícilmente puede ser armónica, y
su construcción en base a los elementos teóricos de la disciplina armónica hace
que sea incoherente o inexistente, del mismo modo tendrá un carácter estético
sumamente cuestionable.
La
música a través del tiempo ha sido vista desde distintas perspectivas, una de
ellas es la música como ciencia; dicha concepción se comenzó a tener desde
Pitágoras (s. VI a. C.), que inicia la investigación del fundamento matemático de
las relaciones de los sonidos, los intervalos, hallando las proporciones de la
8va, la 5ta, etc. Siendo el número el fundamento de la música, catalogándola a
la vez como científica y metafísica. Las doctrinas pitagóricas fueron
transmitidas a la ciencia medieval por Boecio (siglos V- VI d. C.) que
constituyó la suma autoridad para los tratadistas de la música.
Uno
de los grandes santos y doctores de la Iglesia Católica, como san Agustín
afirmó que la música se basa en las leyes matemáticas, porque el número rige el
mundo de los sonidos. Durante el renacimiento, se investiga y se ajusta la
relación de la música y las matemáticas. Es así que, en el siglo XVII, Leibniz
(filósofo de los siglos XVII – XVIII) afirmó la relación entre las matemáticas
y la música diciendo: “La música es un cálculo efectuado inconscientemente por
el espíritu, una actividad mediante la cual el espíritu se impone las
proporciones a sí mismo. “El espíritu no tiene conciencia clara de la
estructura numérica de la música; sin embargo, percibe sus efectos, como se
advierte en la distinción entre consonancia y disonancia.”
Por
su parte, casi todos los grandes matemáticos han participado de la concepción
de la música como ciencia.
En
nuestros días Schillinger ha llevado este concepto a sus últimas consecuencias
en sus “Bases matemáticas del arte”, en la cual afirma que: los cánones de la
belleza son totalmente computables por procedimientos matemáticos abstractos;
es tiempo de considerar la estética como una rama de las matemáticas; y que no
hay razón para que la música, la pintura y la poesía no puedan ser proyectadas
y ejecutadas como lo son las máquinas y los puentes. Esta filosofía implica la
eliminación de la creación espontánea o intuitiva, pasando a la producción
automática, hasta llegar a la supresión del compositor.
La
música como arte, tiene una relación estrecha con el mundo que la rodea, hasta
tal punto que nunca se puede entender el arte de la música si se prescinde de
la situación estética, social y artística de la sociedad en que surge.
La
música como arte ha sido valorada por todas las culturas, desde los pueblos más
primitivos. Hay mitologías en las que la creación del mundo se realiza a partir
del sonido; otros piensan que la música es el medio de comunicarse con los
dioses. Esta situación no cambia cuando llegamos a pueblos más cultos, y así
los griegos la valoran hasta tal punto que hablan del origen semidivino de la
música. Dioses como Hermes, Atenea, Dionisos o Apolo están relacionados con el
arte de la música, como inventores de instrumentos o simplemente como
tañedores.
Durante
el Renacimiento la importancia del arte de la música la comparten todos los
humanistas, la iglesia y los intelectuales de entonces. El Barroco supone una
reavivación del arte musical. A partir de la Revolución Francesa la clase media
y la burguesa se comienza a interesar por la música, que hasta entonces era un
arte más o menos unido a la aristocracia y a la religión. Durante el
Romanticismo la música se convierte en el arte por excelencia.
Y
ya en la sociedad contemporánea el arte musical ha tomado sin duda la primacía
sobre todas las artes, dado que en realidad todo el mundo la cultiva a un nivel
u otro; incluso otras artes de enorme importancia (como el cine) tienen que
recurrir necesariamente a su ayuda.
La
música como elemento constructor de la sociedad; es una gran herramienta de
inclusión social, y un excelente medio para rescatar aquellos valores que se
han perdido en alguna cultura y también de los malos caminos a muchas personas.
La música da ese toque humano y cristiano a cualquier sociedad. Cito como
ejemplo al ilustre maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema Nacional de
las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
El
maestro Abreu, se le define en una sola palabra: visionario. Este músico de
gran fe, fuertes convicciones y calor humano, supo emprender una gran tarea que
superó el horizonte musical y que lo insertó en el rescate de la juventud
venezolana. La idea humanista de masificar el arte, en este caso la música,
como herramienta de cambio e inclusión social, fue tomando forma. Al sistema se
le conoce como “el milagro musical venezolano” ya que trascendió las fronteras
y causó la gran admiración de muchos países en el mundo.
El
músico, es una persona encargada de tocar algún instrumento o componer música y
este trabajo lo puede realizar de una forma profesional o no. Venezuela, tiene
grandes músicos que han dejado en alto la bandera de nuestro país en el plano
internacional, tales como el maestro Abreu, Simón Díaz, Jorge Luis Chacín,
entre otros. El rol del músico en la actual Venezuela, que se encuentra en
crisis humanitaria y económicamente, manipulada por un sistema político
corrupto y dictatorial; es el de, al igual que el de los sacerdotes y
religiosos venezolanos, ser pregoneros de
la esperanza y ser la voz de aquellos que no tienen voz.
El
músico a través del tiempo, pasó de ser un sirviente a un artista y a ser un
gran líder socialmente. El músico tiene la responsabilidad de animar,
planificar y dar nuevas alternativas a todo un pueblo para construir una mejor
sociedad, es decir, el músico desde su posición social, debe ayudar a mantener
viva la cultura y los valores humanos y cristianos en la sociedad actual de
Venezuela y el estado Táchira, sin ningún tipo de limitación. Debe hacer que la
música sea para todos y de todos, y además defender que la música la conviertan
en un mero instrumento político para la manipulación de las masas…
El
músico además de cumplir su rol como ejecutante o compositor, profesionalmente,
también tiene su rol como docente, desde el ámbito escolar, es aquel, que se
encarga de transmitir el idioma musical y hacer que este se conserve por más tiempo.
Además, de enseñar el lenguaje musical, cómo tocar un instrumento, hacer
arreglos corales, etc. Se encarga de formar buenos ciudadanos, con valores y
disciplina, los cuales construyen una mejor sociedad. También, encontramos los
profesores de los conservatorios, universidades y escuelas de música, los
cuales son los encargados de formar a los nuevos músicos y maestros de este
arte.
El
docente especializado en educación musical, debe estar capacitado para aplicar
la pedagogía en todos y cada uno de sus alumnos, sin embargo, ¿qué es la
pedagogía?; la pedagogía, es el saber propio de las maestras y los maestros,
ese saber que les permite orientar los procesos de formación de los y las
estudiantes. El saber pedagógico se produce permanentemente cuando la comunidad
educativa investiga el sentido de lo que hace, las características de aquellos
y aquellas a quienes enseña, la pertinencia y la trascendencia de lo que
enseña.
La
pedagogía lleva al maestro a percibir los procesos que suceden a su alrededor y
a buscar los mejores procedimientos para intervenir crítica e innovativamente
en ellos. El pedagogo, es aquel que guía y acompaña de una manera cercana a su
estudiante durante el proceso formativo, el maestro de música, debe ser como un
guía espiritual para el estudiante, de modo que le facilite y le anime
vocacionalmente al alumno a perseverar en aprender el arte musical.
Después
de estas reflexiones, se podrá entender mejor el concepto tan amplio de la
música. La música es más que un arte, la música es ciencia, es vida, es la
manifestación de la voz de Dios sobre su creación; que es un excelente
constructor de valores humanos y cristianos. En una ocasión le preguntaron a
Ludwing Van Beethoven, qué era la música, él respondió: “La música es una
revelación más alta que la ciencia o la filosofía”. Siglos antes, Platón, el
gran filósofo griego, decía que: “La música es un arte educativo por
excelencia, se inserta en el alma y la forma en la virtud”.
La
música ha llegado a una posición privilegiada no sólo entre las demás artes,
sino en los otros medios de conocimiento. San Agustín afirma que; la música se
basaba en los números, ya que el número es el quien rige el mundo de los
sonidos. Después de una profunda reflexión, pude obtener mi propio concepto
sobre qué es la música: “La música es el arte de Dios para los hombres por
excelencia, que combina los sonidos a fin de transmitir un mensaje, a través de
distintas combinaciones de tiempo”.
Para
concluir cito a santo Tomás de Aquino (s. XIII), quien dijo que la música es
“la más noble de las ciencias humanas; cada uno debe procurar aprenderla con
preferencia a las demás, ocupa el primer lugar entre las artes liberales”.
26 de abril de 2018
Jhan Sayago
A.M.D.G.